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9 consejos gastronómicos para bodas

Escribir con la Boca Llena
Blog de una apasionada de la gastronomía en el que comparto recetas o impresiones

Escribir con la Boca Llena

Publicado por | 4 de abril de 2016
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9 consejos gastronómicos para bodas
Ya quedaron en nuestra memoria aquellas bodas y celebraciones donde parecía que el objetivo era cebar a los invitados y obligarles a pasar 4 o 5 interminables horas sentados en una mesa, degustando plato tras plato hasta el hartazgo. Incluso a veces tan mal acompañado que meterse un sinfín de gambas en la boca era la única opción para eludir una aburrida conversación o un indeseable reencuentro familiar.

Los aciertos y fallos respecto a la comida que se elige en las bodas es un tema delicado y muy subjetivo, ya que por supuesto depende de gustos. A mucha gente le parecerá un agravio no deleitar a sus invitados con jamones de pata negra y marisco en abundancia; mientras que otros opinarán que no hay nada más snob.

Dicho esto me gustaría mencionar algunas cuestiones, que tras un cursillo intensivo en el sector, y la asistencia a muchas celebraciones, creo que deberían ser aclaradas:
  1. STOP A LOS PLATOS INFINITOS
Por tradición, costumbre y querer dar imagen de opulencia; hace años se pensaba que si en una boda no se devuelven intactos los últimos 3 platos, es que los invitados se han quedado con hambre. ¡Por favor, eso nunca más! Además de un desperdicio sin sentido, a nadie le gusta estar esperando por el postre mientras le siguen poniendo comida y comida delante.

Personalmente me decantaría por un máximo de 3 platos de un tamaño pequeño o 2 de mayor abundancia. Tras el acostumbrado cóctel de aperitivo, suele ser más que suficiente.
 
2. CATERING VS COCINA PROPIA



A la hora de elegir donde queremos celebrar el convite de nuestra boda, solemos dejarnos llevar por muchos factores, pero uno que siempre debemos preguntarnos es si el lugar que preferimos lo gestiona un catering o tiene cocina y equipo propio.

Existen caterings espectaculares que hacen un trabajo sublime, pero en muchos casos el lugar donde trabajan no tiene la capacidad suficiente, y suelen llevar toda la comida preparada con horas o días de antelación y darle en el momento un golpe de calor. Esto puede ser desencadenante de problemas como que se pierda el punto de las carnes y pescados o que la comida quede fría en el interior, entre otros.
 
3. EL SORBETE 



A no ser que no estés de acuerdo con el punto 1, y quieras emular a los grandes banquetes de la corte francesa con más de 12 platos diferentes, el sorbete entre plato y plato sobra. Para tomar un plato de pescado y uno de carne no hace falta “limpiar nuestro paladar”; vamos a apreciar exactamente igual los sabores.

Por no hablar de las últimas versiones de la bebida que me he encontrado, en la que se sustituye el sabor cítrico y amargo original, que es el que tiene el cometido de borrar el anterior sabor, con mezclas extrañas de  frutas, alcohol y azúcar, como “sorbete de frutas del bosque al cava”; ¡ni como postre tendría cabida tal sin sentido!
 
4. EN LA VARIEDAD ESTÁ EL GUSTO

Entendemos perfectamente que cada uno tiene sus gustos y a todos nos encanta poner un toque de nuestra personalidad en el menú de la boda, pero seguro que también el día de tu vida que vas a gastarte más dinero en invitar a comer a tus seres queridos, deseas que todo el mundo disfrute con la comida.

En muchas celebraciones las predilecciones de los novios limitan el menú. Si eres vegetariano, quizás puedas componer un menú estupendo solo con verduras, pero seguramente decepcionarás a gran parte de los asistentes que esperaban otra cosa. La clave en esto suele estar en la variedad; podemos introducir algunos platos o pinchos en el aperitivo, y combinarlos con otros de carácter más generalista.
 
5. LA DURACIÓN DEL APERITIVO

A todos nos encantan los aperitivos. Es un momento en el que puedes conversar con mucha gente, saludar a los novios, amigos y los conocidos de la boda. Un momento ameno y divertido.

Pero biológicamente está demostrado que desde que empezamos a picotear algo, nuestro cuerpo asume el comienzo del proceso digestivo, por lo que en un máximo de hora y media lo normal es que nos sintamos ya saciados. La duración ideal debería de ser una hora, para que al sentarnos en la mesa a cenar aún podamos probar el resto de comida.
 
6. INTENTAR QUE LOS INVITADOS LLEGUEN SOBRIOS A LA CENA

También en relación con el punto anterior, un aperitivo muy largo propicia que los invitados tengan tiempo a beberse 6 cervezas/vinos/cava… , y ya no hablemos de si hace calor… Es original poner durante el aperitivo una barra de coctelería o vermuts; pero quizás lo mejor sea dejarlo para después de la cena para ahorrarse disgustos.
 
7. QUE LA COMIDA NO SE CONVIERTA EN ESPECTÁCULO



En un momento en que los show-cookings y demás demostraciones gastronómicas están tan de moda, un gran error es querer convertir la boda en un espectáculo. Tiene su gracia que se prepare sushi en directo en el aperitivo, se enfríe las copas de champagne con nitrógeno líquido o que haya un cortador de jamón. Pero todo a la vez y acompañado de un cochinillo al que han clavado bengalas centelleantes y un carrito de algodón de azúcar, lamento comunicartos que parecerá un circo.
 
8. OJO CON LAS BODAS TEMÁTICAS



Si decides hacer una boda temática, ojo con la comida. Es genial que en una boda hawaiana en el aperitivo repartan collares de flores y te sirvan cócteles de daiquiri; pero hay que tener cierto control.
Recuerdo las fotos una boda medieval en que el plato de carne fue jabalí, presentado además como lo que devoraba Obelix en los comics… ¡totalmente innecesario!
 
9.¿RE-CENA SI O NO?



Debido a que en una boda la fiesta debe alargarse hasta horas intempestivas, se ha instaurado en muchos lugares que tras unas horas de barra libre se ofrezca un “piscolabis” para ayudar a digerir el alcohol.
Parece mentira que después del atracón, tras pocas horas podamos volver a picar algo, pero el alcohol es lo que tiene…

Sin lugar a duda es una buena idea; eso sí, mejor abstenerse de lo dulce y los tan de moda carritos de dulces que aparecen durante la barra libre. Mucho mejor ofrecer unos pinchos más contundentes como mini-hamburguesas, hot-dogs o bocadillitos. O igual es el momento de ofrecer un tradicional chocolate con churros. ¡Triunfa seguro!



Infinidad de temas se podrían tratar en este artículo, como las tartas de boda o los extraños regalos gastronómicos a los invitados; pero creo que lo dejaremos para una segunda entrega. ¿Y vosotros?, ¿Qué es lo que más y menos os gusta de la comida en las bodas?
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